[Análisis] Tropico 4

Tropico es una de esas licencias que me ha seguido a todas partes, que no he dejado de ver su portada en más de una ocasión. Una carátula que ya de por sí, siempre visto desde la humildad del desarrollo del juego, no le es muy agraciado a simple vista. Un dibujo como si estuviera hecho a mano cuando, en la actualidad, en el “packaging” de moda, se utilizan métodos gráficos más impactantes y atrayentes con otras artes. Es como ver la caja de un juego de hace 20 años, y ver eso a día de hoy me hacía percibirlo como un título burdo, feo y barato. No va a ser el caso de los dos primeros adjetivos, pero sí del tercero, económicamente hablando.

Pero como bien se dice, no se puede juzgar sin conocer, y te das cuenta de que esta serie de juegos Tropico va por su cuarta entrega después de una década, y si se le da tanta vida, es que eso significa algo. Ni corto ni perezoso, empecé a indagar por la red y a buscar información sobre el juego en cuestión, y la verdad es que las críticas que iba viendo eran muy favorables. Y claro está, llega el momento en el que te pica la curiosidad, te adentras y le das el primer tiento a este modesto universo que tiene mucho que ofrecer.

 

Tropico ha pasado por varios estudios a lo largo de su trayectoria, y parece ser que ha encontrado a su mejor hacedor en Haemimont Games, que os diría que es una compañía desconocida perdida en tierras búlgaras si no fuera porque se trata de los creadores del legendario Tzar. Ese es otro punto más que hace que te interese querer descubrir el juego. Al parecer, hicieron tan buen trabajo con Tropico 3, que dejaron esta cuarta entrega en sus manos. Eso sí, por lo que tengo entendido y os ahorro la búsqueda a los que no conocéis esta franquicia, que la tercera y cuarta entrega son casi idénticas, salvando el hecho de que Tropico 4 ornamenta con elementos y pinceladas esos detalles que pudieron faltar en la tercera parte, queriendo llegar a la cúspide de lo que ofrecieron anteriormente.

Para no romper la tradición, asumiremos el rol de “El Presidente”, encarnado por un avatar que podemos crear nosotros mismos o representado por distintas “celebridades” a destacar como Fidel Castro, Che Guevara, Augusto Pinochet o Evita, entre otros; cada uno de ellos con sus fortalezas y debilidades como mandatarios de la tierra que tenemos que hacer prosperar. Nuestro hogar será un rincón del caribe repartido en varias islas que en principio serán agujeros inmundos, los cuales habrá que convertir en lugares de referencia mundial y dirigir nuestro propio paraíso e imperio. Para ello, contaremos con la inestimable ayuda de nuestro benefactor y mentor el Generalísimo Santana quien, junto a otros consejeros y ministros, intentarán guiarnos por el mejor camino para salir triunfantes. Aunque ese camino puede tener éxito tanto en una bondadosa democracia como en una dictadura tiránica. A veces incluso adaptar drásticamente cualquiera de estos o combinándolos para salir de una crisis.

 

Estamos ante una obra de estrategia de construcción y gestión, y percibimos a los pocos minutos de juego que es un heredero claro de la saga Sim City de Maxis. Pero Tropico ofrece sus propias particularidades que le dan una tónica más desenfadada y asequible, pudiendo decir que, además de Sim City, también es un mestizo que se cruza con algo de esencia Constructor. Goza de esa profundidad de gestión de los títulos de Maxis, pero en vez de estar marcando zonas donde se levantarán edificios de viviendas o zonas de ocio de forma automática, entrará en juego el factor Constructor, que será construir los edificios uno por uno. El parecido con éste, tampoco es que sea excesivo, ya que no estamos frente a un título de estrategia sobre la industria del ladrillo, ni construiremos negocios raros que fastidien a un rival. Pero sí que el título de Haemimont Games posee un humor irreverente y ácido que casi se podría equiparar con la obra de la difunta Acclaim, además de la evidente construcción de edificios uno por uno.

Como sucede en muchos juegos de esta índole, el tutorial y manual del juego serán algo básico que nos ayuden a arrancar y subsistir en las primeras partidas, a hacernos con la dinámica de juego. Pero acaba llegando el momento que no se nos cuenta todo el abanico de opciones que tenemos disponibles y nos toca a nosotros curiosear para ver como funciona el resto y sacar el máximo potencial al juego y a nuestra partida. Eso sí me recuerda a Constructor, que se aprende a base de batacazos, pero aquí tenemos la ayuda de nuestros consejeros que nos guiarán un poco. Aunque si estamos familiarizados mínimamente con este género, tampoco debe suponer un problema. Además, la interfaz y opciones de acción están ordenadas de forma bastante intuitiva y sólo nos faltará comprender el funcionamiento de algunas cosas e intentar descubrir qué es lo que falla cuando algo no responde a como nosotros esperamos que tuviera que hacerlo.

 

Llevar la economía de nuestra patria, construir viviendas, edificios de ocio, negocios, explotaciones de recursos naturales, turismo, sanidad y educación, levantar y sacar beneficios de nuestra industria y practicar comercio exterior mediante exportaciones e importaciones junto a decisiones políticas, serán las bases que nos ofrece Tropico. Son muchas, y hay que estar siempre atentos a cada uno de estos sectores que son primordiales para que salgamos adelante, siempre mirando por nuestros habitantes e intentar tener contentos al resto de potencias que nos exigirán muchas cosas. Mantener el atractivo para nuestro pueblo y para los de fuera será siempre nuestro objetivo.

Al situarnos en un lugar caribeño descaradamente orientado a una imagen cubana (no sólo por el paisaje, sino también por la pegadiza música), nuestra tirada política será claramente comunista. Pero siempre tenemos que mirar de tener contentos a las dos potencias referenciales: la URSS y Estados Unidos. La primera, casi siempre muy favorable, la otra, más moderada con nosotros, y como en la vida misma, tendremos que ser hipócritas en ocasiones y servirnos de movimientos puramente capitalistas que nos hagan sobrevivir así como mantener contentos a esos “aliados”. Otras potencias como países del este, China o Europa también hacen acto de presencia, pero su relevancia es más testimonial y no tendrán consecuencias contundentes sobre nosotros, su figura es más una oportunidad de comercio y beneficio del que sacar partido. La URSS y USA determinan nuestra victoria o nuestra derrota, ya que si vamos mal con ellos, podemos desencadenar una invasión en nuestra pequeña patria.

 

Así por ejemplo, ser unos dictadores tiránicos puede hacer que tengamos un control sobre nuestra gente, suprimir libertades, quemar libros, sobornar políticos, aplicar la ley marcial, policía secreta, apostar por una fuerte presencia militar y ser tajantes con los movimientos rebeldes, los cuales tendrán más presencia en esta vertiente, tiene sus pros y contras. Así pues, esto puede tener descontentos a otros países del exterior que nos mirarán con malos ojos y requerirá de mucha atención por nuestra parte el mantenerlos a raya mínimamente contentos. En cambio, si somos unos dirigentes más liberales y permisivos podemos permitir el matrimonio homosexual, aplicar ayudas sociales, educación para todos, comida para el pueblo, ayudar al medio ambiente, etc. Todo parecen mariposas, flores y piruletas, pero por supuesto tiene sus desventajas. Además de nuestra gente y los de fuera, también tendremos facciones que determinan un apoyo importante sobre nuestra campaña política y mandato, y unos se contradicen con otros: religiosos, intelectuales, ecologistas, militares, nacionalistas, etc. Tener contentos a todos al 100% será casi imposible, y siempre deberemos intentar que haya un equilibrio de agrado por parte de todos, así que podemos vernos entre las cuerdas en momentos críticos teniendo que pasar de una democracia a una tiranía y viceversa. O combinar decisiones bondadosas con otras más cuestionables para salir adelante.

Una veintena de misiones nos esperan en el modo campaña. Además de lo mencionado anteriormente destacando la personalidad propia del juego sobre el resto, uno de los puntos a favor es que cada misión nos propone un punto de partida distinto. Así por ejemplo, en algunas deberemos empezar por el bienestar del pueblo proporcionando alimentos mediante la construcción de granjas; en otras, en cambio, tal vez debamos empezar por explotar recursos naturales, o por practicar el comercio exterior para proporcionar una inyección económica a nuestro pequeño país. Eso le da matices y distintas variantes al juego que, al final, aunque acaba colisionando con hacer siempre lo mismo, acaba llegando el momento de las elecciones, que determinarán si seguimos adelante o no. La campaña política entra en juego y deberemos hacer promesas al pueblo basándonos en su felicidad y en las necesidades, reforzar las opiniones más débiles y negativas que se tienen sobre nosotros como dirigentes y vencer a la oposición. El pueblo, las facciones y los países exteriores serán la piedra angular y el eje de nuestro poder, y por ello deberemos intentar cumplir las promesas que hagamos en la campaña y ganar los votos de una mayoría.

 

Si nos vemos entre la espada y la pared siempre podemos mirar de amañar las elecciones, lo que supondrá una no menospreciable inversión por nuestra parte, o ser un dictador sin escrúpulos y suprimirlas esperando a otra ocasión, pero entonces las cosas se complicarán con movimientos rebeldes y descontentos que vendrán de fuera y que a la larga pueden ponernos en jaque, y si llegamos a eso tendremos que ser unos brillantes estrategas. Si ganamos las elecciones, se nos permitirá pasar al siguiente nivel, aunque siempre podemos quedarnos y ver prosperar la isla a la que estamos jugando. El funcionamiento del juego, además de prosperar, nos va proponiendo misiones secundarias que nos ayudarán a conseguirlo, nos proporcionarán economía y el contento de todos para ir triunfando.

Como es obvio, a medida que avancemos las cosas se volverán más difíciles. Siempre atentos al mercado y las demandas de todo el mundo, a veces incluso agobiantes y en masa, no nos dejarán un segundo de respiro. Si a eso le sumamos la presencia de catástrofes naturales como erupciones volcánicas, huracanes o terremotos, o desastres ecológicos con el naufragio de petroleros en nuestras aguas, no nos pondrán las cosas nada sencillas. Pero nunca hay que perder la paciencia, Tropico 4 nos permite ciertos márgenes para ir solucionando esos problemas, ordenar prioridades y dejar otras cosas para después.

 

Nuestro Presidente también puede jugar un papel importante y que nos ayuda a antener y ganar adeptos a nuestra causa. Podremos llevarlo a distintos lugares de negocio y de trabajo para mejorar la eficiencia de cada lugar (todo el mundo querrá hacernos la pelota). También podremos llevarlo al palco de nuestro edificio presidencial y realizar discursos que harán que ganemos carisma con el pueblo. Estas acciones pueden ser muy beneficiosas en los momentos más bajos que podamos encontrarnos.

El otro modo de juego que nos espera que, personalmente, es más de mi agrado, es el modo sand box, o sea, el modo libre de juego. Aquí no habrá metas, sencillamente y como viene siendo habitual, nos dedicaremos a hacer prosperar nuestra isla llevando a buen puerto nuestro paraíso sin el agobio de cumplir con las misiones de campaña. Una modalidad más tranquila y relajada, quizá no tan “emocionante” como cumplir los objetivos del modo campaña, pero siempre acaba siendo muy agradable ver erigirse nuestro imperio caribeño. Lo malo en esta modalidad quizá es que se nos ofrece un solo mapa aunque, afortunadamente, el la edición especial española, nos vienen tres mapas más. No son muchos, pero son bienvenidos. Y aunque no cambiarán la finalidad del juego, nunca está de más poder elegir el terreno que puede ofrecernos más ventajas sobre el que edificar.

 

Queda decir, que el juego luce muy bien, muy bonito y colorido, muy bien optimizado para ordenadores de gama media o baja. Nada excesivamente por encima de lo normal; los juegos de estrategia no suelen demostrar un alarde técnico, pero en líneas generales todo refleja un paisaje muy sobrio, centenares de edificaciones distintas y esas satíricas caricaturas que se basan en dirigentes de la vida real. Todo muy simpático, irreverente y agradable a la vista. La música, por su parte, muy salsera y caribeña, quizá más de uno bailotea en la silla mientras está jugando, se hace lo suficiente pegadiza como para disfrutar del juego. Y aunque el doblaje a nuestro idioma no está nada mal, la verdad que hace más gracia escucharlo en inglés apreciando ese exagerado acento cubano.

En conclusión, por precio y calidad yo recomendaría con los ojos cerrados la adquisición de esta obra, salvando claro, que seáis mínimamente amantes de este género de estrategia de gestión y construcción. Sim City está muy manido y Tropico ofrece algo muy fresco, aunque con esta cuarta entrega parece sufrir los mismos síntomas que las obras de Maxis, un casi más de lo mismo que Tropico 3 pero con esos detalles que puntualizan una mejora en el abanico de opciones y una jugabilidad y explicación de los elementos más profunda y ordenada. Para mí, siendo nuevo en esta serie, toda una sorpresa que se me ha hecho muy agradable ahí donde las apariencias engañan.

7 pensamientos en “[Análisis] Tropico 4

  1. Pues caera con el tiempo, a mi este tipo de juegos siempre me han gustado (culpa todo de Theme Hospital xD), y mola que la dificultad sea un poco alta y que haya que hacer malabarismos con todo para seguir adelante. Y es que todos hemos querido ser un pequeño dictador en alguna ocasion, y bueno, nos vendra bien para ir entrenando para el futuro Imperio Gungniriano xDDD

    A la tercera entrega jugue a la demo, a ver si puedo hacerme con ambos y darle unas ricas partidas xD (aunque ahora toca la saga Anno, que mal suena xD). Sonecastro, lo que nos faltaba xDDDD ¿Hay batallas y tal?, osea si te invaden ¿puedes hacer frente a estos ataques?, molaria xDDD

    • La dificultad la veo bien ajustada. Lo que veo más problemático, sobre todo en un principio, es no acabar de entender el funcionamiento de ciertas cosas, el no saber porque no actuan y se te genera un pequeño caos (En los transportes es donde se ve más y en la producción de género). Es cuestión de ir estudiando toda la información que vemos.

      Es un juego de gestión, no hay construcción bélica y partidas de ataque y defensa. Más que nada es como si la gente de tu país quiere tener más centros de ocio y tu les cumples, pues hay otros que querrán más presencia militar y entonces deberás dedicarte a eso. Si que hay detalles como tener a buen recaudo bombas atómicas y bases militares, pero son elementos que influyen en prosperidad de tus partidas como tantas otras cosas.

      Sí que habrá misiones que intentarán sabotear tu armamento nuclear y cosas así. Vamos que habrán espías, movimientos rebeldes que querrán provocar un atentado en una manifestación… Y la presencia militar sirve para impedir estas cosas.

      Yo aún espero el juego que se dedique en profundidad a la gestión y a la guerra. Un buen RTS que toque las dos cosas. A saber si ya existe pero yo lo desconozco.

  2. Yo no soy muy apegado a los juegos de estrategia y en realidad nunca he probado esta franquicia. Pero siempre me ha parecido una temática muy interesante y sobre todo, diferente.

    Eso de regir los destinos de un país e incluso poder convertirse en un dictador y tirano, con todo lo que esto implica, suena como algo que solo se puede vivir gracias a la magia del videojuego y es una motivación inmensa para hacerme con el juego en algún momento.

    • Antes te recomendaría que de adentradas a un RTS bélico (bueno eso si no lo has hecho ya): Star Craft, Warcraft, C&C… son los que te recomendaría, sencillos de entender y muy divertidos.

      De gestión y/o construcción aquí se me va la cabeza muy atrás: Dungeon Keepers, Theme Hospital, Theme Park, cualquier juego de los Tycon, Constructor (este no es difícil de entender pero sí es difícil como juego), Evil Genious Sim City… Bueno muchos otros, pero son los que se me ocurren de forma asequible y que están muy bien. También podríamos sumarle Tropico

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