[Análisis] The Last Remnant

Square Enix nos hizo esperar cinco o seis años desde que anunció su tan esperado, aunque peculiar, Final Fantasy XIII. La gota que colmó el vaso de esta generación al ver el tan desinflado resultado que no cumplió las expectativas para muchos. Antes íbamos al unísono en cada entrega de la casa, mientras que ahora hay dispares opiniones. Era una de las pocas esperanzas que quedaban para saber dar la magia de la que carece en muchos aspectos esta estirpe de consolas actuales. Y yo lo siento, pero decir “no está mal”, no me sirve para un Final Fantasy.

Fue en esta prolongada espera, cuando Square Enix no se quedó de brazos cruzados y quiso “mantenernos ocupados” mientras aguantábamos el retraso del título que ansiábamos y esperábamos realmente. Junto a Tri-Ace, nos trajeron Infinite Undiscovery, juego maltratado por la falta de traducción; y de su propia cosecha nos trajo The Last Remnant. Aperitivos para ir haciendo boca mientras esperábamos a Lightning y compañía.

 

En términos de confianza, no sé cuantas vidas le deben quedar a la compañía nipona (aunque nunca está de más mantener un resquicio de ella, quien sabe si las nuevas cabezas pensantes acaban aprendiendo), pero el sello Square Enix y una nueva franquicia de rpg, puede llegar a llamar mucho la atención, sobre todo si le sumamos un diseño artístico bastante atractivo.

Antes de que os hagáis ilusiones, ya os digo que no, en esta propuesta no estaba el que podría haber sido el Final Fantasy XIII auténtico. No es un juego clásico del género, sino que es más bien, y poniendo ya una conclusión sobre la mesa, un juego experimental. Así nos podemos sentir, cobayas de un frágil lazo que pretende unir, según a su manera, el rol japonés con el rol occidental. Un juego , según ellos, para el mundo. Siempre he sentido curiosidad de saber de qué manera nos ven a nosotros, porque si nosotros queremos rol japonés, es que queremos rol japonés. Al igual que si queremos rol occidental, pues queremos rol occidental. Presentar estos extraños híbridos, deberían estar perfectamente planeados antes de querer probar suerte y dañar todavía más su imagen de sobrados expertos del rpg, una reputación que se habían ganado consagradamente durante años.

 

En The Last Remnant se nos muestra un mundo de proporciones bastante generosas, con un buen número de ubicaciones, donde todo gira en tornos a las reliquias, artefactos de gran poder pertenecientes a una antigua civilización. Dichos artefactos esconden grandes poderes y misterios que causan fascinación y admiración en el mundo actual en el que nos encontraremos. Algunas de estas piezas, en ocasiones encuentran a un portador afín a sus habilidades que, a cambio de su poder, absorben una parte de vida del que los usa.

Cuatro razas coexisten en este mundo: los Mitra, los que presentan apariencia humana; los Yama, una raza fuerte que parecen peces andantes: los Qsiti, unos graciosos seres mitad rana mitad conejo; y los Sovani, un linaje orgulloso con características felinas y cuatro brazos. De entre todos ellos, asumiremos el papel de un Mitra, Rush Sykes quien, junto a su hermana menor Irina, son hijos de unos eminentes científicos que estudian el misterio de las reliquias. Su trabajo no les permite estar con sus hijos, así que Rush e Irina viven solos en una isla echándoles de menos. Es entonces cuando aparecen unos misteriosos personajes que secuestran a la hermana de Rush e iniciaremos nuestro viaje.

 

En la búsqueda de su hermana, Rush llegará a las tierras de Althum y se meterá sin querer en medio de una batalla entre dos ejércitos. Uno de ellos lo lidera el marqués David, un joven responsable de las tierras de Althum que, junto a sus cuatro lugartenientes, defienden su pequeño reino de los enemigos. El destino de Rush hará que se una a David y a sus cuatro generales, quienes ofrecerán su ayuda en todo aquello que concierna a la hermana de Rush.

Ya desde un principio, conoceremos a prácticamente todo el plantel principal de personajes dentro de un argumento con bastantes tópicos y un hilvanado muy forzado en ocasiones, donde no hay demasiado esmero en conectar las situaciones. Por poner un ejemplo, en varios momentos se utiliza el recurso de “nuestro enemigo ha sido avistado en tal lugar, vamos a investigar”, lo que hace que se presenten muchos altibajos a la hora de querer llevar algún clímax. No obstante, hay que aplaudir que el juego goza de grandes momentos al que hay que dar todo el reconocimiento y que, por derecho, como a todo juego de rol que tiene sus momentos épicos, The Last Remnant tiene los suyos propios que le pertenecen. Aun así, uno de los puntos flojos, es que no es un título que tenga la suerte de poseer un gran comienzo, le cuesta arrancar y nos costará adentrarnos en la aventura. No nos sumergirá de entrada como otros lo han hecho.

 

La libertad que puede presentar el título, queda algo enturbiada por un efecto. Y es que el mundo, como ya hemos dicho, es grande y con muchas ubicaciones. Sin embargo, sólo podemos viajar a los lugares que vamos desbloqueando siguiendo la historia principal, y una vez desbloqueados, podremos visitarlos siempre que queramos para enfrentarnos a las criaturas que habitan para poder ganar nivel. Además de continuar la trama, también podremos dedicarnos a cumplir misiones secundarias, cuya finalidad no es más que la de ganar algo de experiencia y remuneradas recompensas para nuestros gastos, pues aquí el oro no es que abunde demasiado con los desorbitados precios que veremos.

Normalmente, todas estas misiones las encontraremos en las tabernas de las ciudades que visitemos, además de poder entrar en el gremio de mercenarios para aceptar pequeños retos a cumplir que también se nos recompensarán. Cualquier fuente de ingresos aquí será bienvenida. Las misiones secundarias, no van a suponer ningún peso importante en la trama, ni siquiera tienen su historia propia, y es una pena, porque también podrían haber sido un recurso para poder explotar con más profundidad las vidas personales de los protagonistas que acompañarán a Rush. Pero al menos ofrecen esa variedad de ser una alternativa. Como consejo que puedo daros, es que antes de que aceptéis una misión, o de que hayáis saboreado la dureza de un enemigo de zona, guardéis la partida constantemente antes de precipitaros, pues os aseguro que podéis encontraros con desagradables sorpresas, sobre todo en las misiones secundarias, que si las aceptamos nos llevarán al instante a la zona donde transcurre y no habrá marcha atrás.

 

Una vez asimiladas estas particularidades de The Last Remnant, entraremos en el apartado más interesante, a la vez que frustrante, del juego, las batallas. Más fácil de entender viéndolo que explicándolo, pero lo intentaremos. Mientras avancemos por los distintos mapas, veremos a nuestros enemigos, y nosotros elegiremos si entrar en combate, claro que ellos también pueden querer enfrentarse a nosotros. Los enemigos llevarán sobre sus cabezas unos iconos que reflejarán su estado de animo: si están listos para combatir, si son mansos, si están enfurecidos… y lo que puede llegar a separar drásticamente la victoria de la derrota, es quien ataca primero. Si somos descuidados y el enemigo entra en combate antes que nosotros, empezaremos en desventaja.

Para entablar combates, Rush dispone de una onda expansiva que representará un radio de provocación cuando pulsemos el gatillo. Todo enemigo que entre en ese radio, será nuestro enemigo en la batalla. Y es que la virtud de este sistema, permite entablar combates con un gran número de enemigos a la vez. Cuanto mayor sea el número de enemigos en combate, mayor será nuestra recompensa, a la vez que también puede suponer un riesgo considerable que nos lleve a una muerte segura, así que hay que saber gestionarse y no dejar que la avaricia rompa el saco.

Dentro de este sistema puede entrar en juego la habilidad de Rush llamada “discronía”, cuya habilidad consiste en ralentizar el tiempo gracias a una pequeña reliquia que posee Rush, haciendo que los enemigos se muevan a cámara lenta. Intentar llevar a varios enemigos en el mismo lugar para entablar un combate, puede ser difícil, pues cualquier despiste puede hacer que el enemigo inicie la batalla poniéndonos en desventaja, y todavía más si hemos reunido a demasiados enemigos que nos lleven a una embarazosa derrota. Por ello, el uso de la discronía es esencial. Gracias a ello, los enemigos en modo “slow motion” no tendrán tiempo de atacarnos, y nosotros sólo tendremos que acercarnos a cada enemigo para captarlo como rival. Una vez tenemos los que queremos, sólo tendremos que pulsar el gatillo de provocación e iniciaremos el combate con todos aquellos enemigos que hayamos marcado al acercarnos. Claro está, que el uso de esta habilidad es limitada, y sólo dispondremos de un pequeño margen de tiempo para marcar a los rivales. Una vez consumido el poder, deberemos esperar a que se regenere.

Ya metidos en combate, veremos como gira todo en este juego. Los personajes se reunirán en unidades compuestas por un máximo de cinco personajes, los cuales representarán un único ente en cada unidad liderados por un general. Es decir, cinco personajes compartirán unos puntos de vida, así como los puntos de magia como si se tratara de un solo personaje. En un principio, estaremos limitados con un máximo de 9 personajes, y un máximo de 3 unidades de formación. Así que, si tenemos cinco espacios por unidad, hacen un total de 15 personajes en pantalla, pero estaremos limitados a usar solamente 9. Por lo tanto, debemos gestionar bien este uso. Hacer tres unidades repartidas con 3 personajes que, a priori, parece bien repartido, también es un punto débil. Cuantos más personajes tengamos en una unidad, mayor será la vida y la fuerza del grupo. Así que quizá preferimos formar solamente dos grupos con 4 y 5 personajes cada uno.

 

Cuando vayamos avanzando en la aventura, poco a poco se nos permitirá llevar más personajes y más unidades, así como más generales que lideren los grupos, pues estos también son de un uso limitado. Como digo, es difícil de explicar y parece complejo, pero es más fácil de lo que parece una vez lo vemos. Ahora bien, como podéis ver, son muchos personajes en pantalla, y el juego no aglutina tantos protagonistas. Para ello, podemos fichar a mercenarios en los gremios, o soldados de Althum que nos proporcionará David. Y he aquí, que en este aspecto me ha recordado muchísimo al minijuego Blitzball de Final Fantasy X, y esto puede suponer todo un aliciente para aquellos que caímos prendados con ese juego. Cierto que no será un deporte, pero sí disfrutaremos de adictivas batallas, donde perderemos tiempo encantados buscando a nuevos reclutas, en especial esos que acaban despuntando por encima del resto para que formen parte de nuestras filas. Exceptuando los mercenarios, que tendrán categoría de generales, los soldados serán de aspecto clónico según su raza.

Los combates son tremendamente adictivos y divertidos. No obstante, también presentan su handicap. Y es que no podremos elegir qué atraques realizar, sino que se nos pondrá una lista de órdenes de cinco o seis opciones entre atacar, usar habilidades o poderes mágicos. Dependiendo de cómo vaya la batalla, aparecerán nuevas opciones, como la de curarnos si estamos heridos. Una vez damos las órdenes, los personajes de cada unidad actuarán según esas directrices. En muchas ocasiones, dependiendo de cómo vaya el combate, estas decisiones enervan un poco y nos quita toda libertad de decisión. No hubiera estado de más que, como mínimo, nos permitieran elegir a nosotros en el menú el modo de actuar de cada personaje cuando efectuamos una orden.

 

También veremos que, cuantos más personajes hayan en el campo de batalla, mayor será el componente estratégico. Veremos un mapa con la situación de nuestros aliados y la de nuestros enemigos, y en cada batalla entran en juego multitud de elementos y normas que condicionan el desenlace de la batalla. Por ejemplo, y el más básico, es el entrar en duelo, cuando dos grupos de enemigos se enzarzan en una batalla. Mientras, podemos elegir que otro grupo ataque al enemigo que está en duelo con nuestros compañeros y realizaremos un ataque por el flanco, ganando bonificación de daño por cada ataque. Así mismo, esta acción puede verse interrumpida si una unidad enemiga nos tenía fijados como objetivos. Hay un montón de condicionantes que se van descubriendo en cada combate influenciados por una barra que representa la moral de cada frente.

Más virtudes podemos hallar en todo este enrevesado aunque sencillo sistema de batalla. Y es que un servidor, no se encontraba con un juego que supusiera un reto constante en cada combate desde Vragant Story. Y no quiero decir que este sea tan o más difícil, para nada, sino la dedicación que requieren muchos de los combates. A falta de jugar a Demon’s Soul (ya sabemos la fama que tiene) y mi posible inexperiencia por el género, cada batalla puede ser un mundo. Incluso el combate más fácil puede llevarnos a una ruborizante derrota si hay demasiados enemigos por muy débiles que sean, o por torpezas nuestras de la estrategia. En cada zona, incluso en los primeros compases de juego, hay enemigos que nos dan una paliza porque son demasiado fuertes, o dan un giro a la batalla inesperadamente al llamar refuerzos. Incluso estos más fuertes, suben de nivel en sus ataques a medida que nosotros mejoramos. No es un juego fácil, y en cierto momento del juego, la curva de dificultad asciende vertiginosamente, pero también lo hace muy divertido.

 

Lo malo de The Last Remnant es que omite demasiados detalles del rol. Sólo podemos gestionar el inventario de Rush, mientras que el resto de personajes suben sus estadísticas automáticamente después de cada batalla. Tras cada victoria ganaremos objetos que dejan caer los enemigos, y que nuestros aliados solicitarán de forma automática para mejorar su armamento. Todo es muy automático y directo para no frenar la experiencia de juego. Lo que ellos llaman un juego para el mundo. Así mismo, otros elementos del rpg son inexistentes, como el de preocuparnos de curarnos tras cada combate, pues nuestros personajes ya estarán curados y, por lo tanto, la innecesaria presencia de posadas en las que descansar. Detalles que dan ese acogedor concepto del género quedan borrados del mapa. Y lo único que nos queda es un juego que pesa todo su potencial en un divertido sistema de combate, pero que no acaba de ser suficiente.

En vez de subidas de nivel, todo queda representado por mejoras de las estadísticas después de cada combate que subirán nuestros puntos de vida o nuestra fuerza. Pero podemos ganar habilidades de forma curiosa. Cuantas más veces usemos ciertas habilidades, estas irán mejorando. Así pues, si usamos poderes mágicos constantemente, estos mejorarán y pasaremos a aprender versiones más potentes. También ocurre lo mismo con las armas, que pueden ser de varios tipos, desde espadas de una mano, armas duales (espada en cada mano),  a mandobles de dos manos. Cuanto más las utilicemos, más habilidades adquiriremos con la doctrina de cada arma al especializarnos en la destreza de cada tipo arte de combate, añadiendo a nuestra lista nuevas habilidades.

 

Conseguir dinero para mejorar nuestras armas o comprar de mejores requiere que invirtamos tiempo en misiones secundarias, en vender algunos objetos que ganemos en cada batalla o, en ocasiones, capturaremos criaturas enemigas que podremos vender en cada tienda, claro que podremos alegir si convertirlos en objetos, ya que a veces ofrecen material escaso que no se encuentra demasiado. Salvo algún cofre que encontremos por el camino, estas serán nuestras únicas fuentes de ingresos. El ahorro en este título es una ardua tarea.

Técnicamente, el juego utiliza el tan manido UE3, bastante vistoso pero no bien optimizado. Cargas de texturas constantemente y una caída de frames pasmosa por la cantidad de personajes en pantalla. Aunque podemos salvar que el juego es del 2008 si queremos, le falta dedicación en este aspecto, no lo convierte en el mejor de los apartados. Aun así, es sólido y el diseño de todo el mundo que nos rodea, así como los personajes, lucen carismáticamente bien. La melodías, por el contrario, hay un poco de todo, generalmente, nada del otro mundo y en algunos momentos no demasiado bien implementadas según la situación, pero hay algunas que saben ser pegadizas. El doblaje al inglés es bastante competente todo sea dicho.

 

Es difícil saber como aconsejar The Last Remnant. Realmente sí que tiene cualidades como para decir “un juego para todo el mundo”. Carece de tantos elementos del rol, y se hace tan asequible adaptarse a su mecánica para cualquier jugador, que un usuario al que no le guste demasiado el género, puede encontrar aquí algo que le guste. Del mismo modo que un veterano del rpg puede tener ante él un título más de rol que satisfaga su necesidad y hambre del género; aunque otro puede mandarlo a la hoguera por su estricta definición de lo que es rol. Realmente, no es un mal juego, demuestra que Square enix tiene grandes ideas (que no es lo mismo que saberlas llevar correctamente), y tiene bastantes virtudes lacradas por un argumento que no acompaña desde un principio, privación de libertad de decisión en su punto álgido que son los combates, y la carencia de algunos detalles que ponen alma al entrañable concepto del rpg. Pero posee una buena dosis de diversión que no deja indiferente y lo hacen un juego notable que sabe divertir.

11 pensamientos en “[Análisis] The Last Remnant

  1. A mí me encantó. Por momentos, sobre todo la parte final, puede ponerse realmente peliagudo, con una dificultad in crescendo, que obliga a levearse. Pero no sólo de levearse vive el hombre xD sino que además, la táctica después se hace fundamental y no vale entrar como un burro. Personalmente me gustó más que el FFXIII y el malo (típico malo malísimo) me pareció un gran acierto, así como su organización de las batallas por grupos. La parte final, con una serie de jefes consecutivos en el mapa, a muchos se les hizo una pesadilla (yo conseguí pasármelo entero, gallifante para mí xD).

    • Bueno… Final Fantasy XIII es muy fácil de superar, no sólo eso, sino que ya ha sido superado con creces XDD. Ya hay que dejar de lado esas mitificaciones exacerbadas sólo por el nombre que se lleva impresio. Si no ha dado la talla, es que no la ha dado, y mejor exigir para que mejoren las cosas en un fututo.

      Me parece bien que Square experimente, pero creo que desde FFXII, no lo hace con demasiado acierto ni solidez. Y en el caso como el de The Last Remant es donde la compañía debe buscar la experimentación si es lo que quiere. Probar cosas nuevas, pero hacerlas en franquicias nuevas, darán identidad al juego, y no estropearán la fama de su saga por excelencia. A partir de allí, quedarse con lo mejor del resultad y lo peor, y así aprender de ello.

      En líneas generales, a mí también me ha gustado más, sobre todo porque ofrece algunos elementos clásicos y ese saborcillo Blitzball que se me impregna y me encanta, además de unas batallas muy logradas. No obstante, echo en falta muchos detalles del rpg, y más profundidad en ciertos elementos. Porque el juego se centra demasiado en su acertado sistema de batalla, y poca cosa más tiene.

  2. He estado tentado muchas veces a pillarmelo (otro mas que estuvo baratisisimo en GAME y que no me pille en su dia), pero siempre hay algo que me tira para atras. Algun dia me lo acabare pillando, por que el concepto de escuadrones y batallas dificiles a mi me llama mucho.

    Con juegos asi el genero estuvo estos años de capa caida, y es que sin ser bueno ya era un alivio un juego asi con lo poco que habia. Pero a dia de hoy hay opciones mucho mas jugosas aunque el precio de este juego este muy bien. Y que todo se haga automatico en los aliados yo no lo veo tan mal eh, a dia de hoy ocurre casi en la mayoria de juegos del genero xD

    PD: Y el Resonance of Fate ¿para cuando? xDDD

    • Eso es cierto, sobre todo ahora mismo en Nintendo tiene esas opciones más jugosas. El rol japonés está en declive aquí, al menos en líneas generales, suerte que Xenoblade ha salvado las formas y mantiene la esperanza (pupita le debe haber hecho a Square XD).

      Creo que ese concepto de “occidentalización” en la que se han obsesionado los nipones está un tanto distorsionado. Nosotros somos los primeros en echar de menos el rol oriental. No sé a que viene este afán de occidentalizar cosas XDD. Los japoneses no tienen problema porque les salen un montón de propuestas que aquí nunca llegan, pero nosotros estamos un poco llenos de rol occidental, que nos sobra y está en auge en testa generación.

      Tú eres un amante del rol, así que seguro que lo acabarás jugando, y te llevarás una grata sorpresa creo yo. El juego diverte. Pero también vas a echar de menos algunos detalles del rpg.

      PD: ahora me enfrascaré con Resonance of Fate, pero tenía que tener algo a punto para analizar.

  3. Pues no lo has vendido mal… es un juego que me ha tirado siempre un poco para atras. La verdad es que esperaba mas fallos… pero no deja de parecer un juego que esta bastante bien, y que al precio que debe estar ahora, si hay alguien que de verdad tiene tiempo para todo, o compra los juegos cuando el precio es un chollo, es una muy buena opcion.

    Eso de los mercenarios, igual que con el blitzball es algo que siempre mola. Que sea dificil en si no es malo… solo espero que tambien sea estimulante. Para dificil ya le daremos al dark souls ese… pa llorar, fijo.

    • No puedo venderlo mal, porque hay que reconocer que todo lo que trae está muy bien. El problema que tiene son los detalles inexistentes. Pueden ser o parecer cosas pequeñas, minucias, que quizá no se les da importancia. Pero es que si le sumas todos los detalles que no están presentes y has visto en el rol más clásico, se va juntando todo, y es como si poco a poco se va haciendo un agujero más grande cuando has analizado esas inexistencias.

      Lo único que tiene el juego, es el combate, y es muy difícil poder sustentar el juego sólo con eso, y mal no lo hace, pero incluso en ese apartado pueden haber discrepancias y poco convencimiento. El argumento no acompaña en un principio, es soso y tarda al arrancar. Y poco más tiene como juego de rol, por eso es incapaz de llegar a más.

      Estimulante es, pero es que sólo tiene eso, el combate, y dependiendo del jugador que sea cada uno, pues el levear puede agotar más o menos. Eso sí, hay “Gelnikas” constantemente😄, vaya bichardos puede haber en cada zona. No paran de haber sorpresas y encima te encuentras algún monstuito nuevo cuando vuelves a zonas ya visitadas, sin olvidarnos que los bichos van mejorando a medida que nosotros subimos de nivel. Vamos que el reto está de principio a fin, y más acercándonos al fin…

  4. Por lo expuesto en el comentario suena bastante interesante, a pesar de no ser muy de la onda del rol y la estrategia, aparte de que parece tener un nivel bastante alto para un novato como yo. Personalmente no lo consideraría para una posible adquisición aunque tengo pendiente probar un RPG de la actual generación, que es una tarea que la sigo aplazando y que ya va siendo hora de tomar la decisión.

    Y como sé que aquí en Gungnir Games son fanáticos de este género, creo que me voy a recorrer uno a uno sus análisis para determinar por cual me decido, y eso que en alguna ocasión Arpiman ya me dejó una lista de algunos RPGs a tener en cuenta.

    • Si quieres meterte en rpg, desde luego te digo lo mismo que te dijo arpi, hay propuestas mejores, más interesantes y más amenas. No está de más este, divierte y cualquiera puede entenderlo fácilmente. Sin embargo te perderías los mejores detalles del rol que aquí faltan y en otros juegos no.

      Antes de caminar hay que gatear, y lo mejor es empezar con el buen rol, después cuando no queda mucho más, ya es probar las cosas experimentales como The Last Remnant. Claro está, que si por casualidad te cae el juego en las manos, pues no le hagas ascos y adelante, que como ya digo es muy asequible y divierte (aunque no fácil). Así incluso para el futuro, con un buen juego de rol en las manos, aprecias mejor las bondades del género.

  5. Un buen juego que fue rechazado por algunos simplemente por no ser lo que según ellos es canónico dentro de los juegos de rol… en fin, yo lo recomendaría, ya que me gustó bastante lo que jugué (tendré que retomarlo un día de estos).

    • Yo he de reconocer que no soy un experto en el género y voy, o casi siempre he ido a por la fama de la marca. Me cuesta gastarme el dinero en los rpg, suelen ser los que dejo para cuando rebajen su precio. Pero he de reconocer que este juego me llamó mucho la atención por su acabado artístico y por ver un barullo de personajes enfrentados en una batalla.

      La verdad es que me ha dejado muy sarisfecho. No soy estricto como otros que quieren definir el rol a su manera com si tuvieran que escribirlo en un diccionario, pero echo en falta ciertos detalle del rpg que pudieron haberle dado más vidilla. Y ojo, porque hubiera sido una propuesta que encontes dejaba a FFXIII bastante tocado, más de lo que ya puede estar XDD

  6. Es un título que me ronda por la cabeza en concepto de pendiente. Pero, de alguna forma, siempre lo he descartado y he comprado otro. Me ha gustado tu análisis porque has sabido destacar lo mejor del juego sin obviar sus puntos débiles.

    PD: Yo también estoy con Resonance of Fate ahora!!

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