[Análisis] Doom 3

 

Hablar de Doom es hacerlo con buenas palabras y precisas, de gran reconocimiento y prestigio. Una saga merecedora de un blasón propio en la industria si las consolas y ordenadores ondearan banderas. Doom fue puro arte a la hora de sembrar muerte. Doom fue un antes y un después. Doom fue culto y cátedra. Doom inició una cruzada desafiando con valor a la polémica. Doom fue precursor de muchas cosas si nos paramos a pensar en todas ellas, desgarradora violencia en la que su título tan monosílabo lo describe con maestría, Doom…

 

Nada nuevo puedo decir que no se haya mencionado ya de este título de id Software. Pero su simple nombre impreso posee una fuerza descomunal, la suficiente como para atraer la mirada de las masas al mencionarlo. Se ha convertido en un juego incansable, el arcaico fps que no ha perdido ni pizca de fuerza con el paso de los años y que todavía sigue siendo el perfecto shooter para los que lo conocemos bien. Su poder es tal, que ni el tiempo transcurrido ha conseguido que todos sus imitadores hayan hecho perder de vista su larga sombra, todo lo contrario, sino que parecen seguir su estela, y su influencia no conoce parangón. Y no hablamos por el mero hecho de ser el notorio shooter que inició el “mal” de los fps (porque hubieron otros antes), sino que nadie ha conseguido crear ese desmarque tan brutal que consiguió Doom como para ser recordado del mismo modo. Algunos dirían CoD, otros dirían Half-Life, y sumándome con ellos al grupo de fans por la calidad de estos juegos y el gozo, me reiría de tal comparación.

Sin querer quitarle al Cesar lo que es del Cesar, antes de Doom estuvo Wolfenstein 3D, también de la propia id Software. Ahí se empezaron a escribir las primeras páginas del género por antonomasia, pero también se empezó a redactar la forma de actuar de id, una forma de pensar y actuar que no acabo de compartir, y que en cierta manera me saca de mis casillas, aunque también pueden ser paranoias mías. El propio Doom 3 puede ser una corroboración de la teoría, así como el Rage que tenemos a la vuelta de la esquina. Y es que si en algo fallan los padres del fps, es en la soberbia que pueden llegar a demostrar, y en enfocar su idealismo a los aspectos técnicos antes que en el espíritu de un juego.

 

Sin desmerecer lo que han conseguido, id a veces utiliza palabras que me hacen pensar en cierto menosprecio por sus propias cosechas (algo que veremos más adelante), y en consecuencia, no poner toda la carne en el asador para llegar a la cúspide de sus obras. Una vez alcanzaron la fama, su soberbia se desató hasta colmar el vaso, haciendo de títeres no sólo de sus juegos, sino también de los jugadores. Wolfenstein 3D bien pudo ser la idea de lo que se había visto en juegos de rol añejos en los que un niño difícilmente les encontraba la gracia, juegos parsimoniosos en primera persona dentro de mazmorras laberínticas, pero en vez de usar el rol, usaron la acción directa. Una puesta a prueba que revolucionó y gustó, pero Doom fue la culminación de esa idea (eso, y la tridimensionalidad). El abismo que les separa es tal, que Wolfenstein siempre se llevará buenas palabras, pero Doom se lleva el reconocimiento. Hasta aquí podríamos salvar distancias en esa forma “engreída” de pensar de id, pues la idea era nueva, y lo que es nuevo es arriesgado. Así que una vez visto que la apuesta de Wolfenstein agradó, Doom fue llevado a otro nivel.

Hovertank One y Catacombs 3D fueron las primeras tentativas de id, hasta que Wolfenstein 3D los eclipsó. Pero el genio John Carmack (co-fundador de id) no se contentó con el resultado obtenido y se aisló para trabajar en un nuevo motor. Había sido el primero en crear un motor 3D, siendo reconocido como uno de los magnates de la programación, y quería ir más allá que la plana y monótona demostración de niveles que aparecían en Wolfenstein sin saber que su siguiente creación motora acabaría revolucionando el mundo. Nacía así el Id Tech, motor gráfico patentado por id Software que ha supuesto una influencia en el fps gracias a los algoritmos de Carmack. No sólo Heretic, Hexen y Quake de id han usado este motor, sino que su evolución creando nuevas versiones posteriores han permitido las creaciones de juegos tan importantes como Medal of Honor o Half-Life. La fama fue tan portentosa que Doom se convirtió en icono y leyenda de la industria, incluso publicaron el código fuente para que los usuarios, por primera vez, pudieran editar y moldear el juego haciendo su propia creación, naciendo así el movimiento de los mods (modificaciones), haciendo que las creaciones de los usuarios empezaran a circular por internet, y el despertar de un sentimiento en el que un jugador fuera creador como pueden ser hoy en día los juegos Indie. Una idea que otras compañías han compartido con el tiempo.

 

Si hay algo que me encanta en este mundo del videojuego, es el respeto que me inflinge que una compañía utilice su propio motor, y sobre todo en esta generación lo agradezco mucho cuando se apartan del reutilizado efecto clónico del motor UE3, donde todo cuadro parece pintado por el mismo artista hasta la saciedad, me resulta una visión muy cansina. Y como vemos, id ha sido pionera en muchas cosas, un Mesías de este mundillo que muchos consideramos arte. Y como no, la respeto por su motor id Tech. Esto me lleva a mi contraria forma de pensar de id, que aunque es una compañía ejemplar, como he mencionado antes, parecen mirarse más por lo que aportan técnicamente que por el espíritu de un juego. Doom 3 es un juego a destacar en ese sentido, un juego al que calificaría como excelente sin pestañear, pero también estoy de acuerdo en las opiniones contrarias que pueden leerse sobre el juego.

Doom 3 es genial, pero al analizarlo fríamente, parece un juego de demostración técnica del motor id Tech 4 que se había creado para el juego. id anunció que Doom volvía, y casi un lustro tardaron hasta que el juego apareció, aglutinando un sentimiento hype de tal magnitud, que pocas veces se han repetido a ese nivel. No importaba el resultado, dábamos por sentado la calidad que impregnaría el juego porque era id. Lo que importaba es que Doom volvía, y con un aspecto inmejorable (esto me suena al regreso de… Duke Nukem. No importa nada más, lo que importa es que el Duke vuelve… en fin…). Pero Doom 3 es muy bueno, el problema que tiene es que su repercusión es bastante nula en comparación al legado que dejaron sus “ancestros” homónimos, dejando esa sensación que, como repito, parece más una demostración de alardeo técnico.

 

Lo mismo ocurre con Rage, el próximo título de id Software, donde no se han mordido la lengua al decir que Rage será la puesta a prueba para el futuro Doom 4. Una forma curiosa de presentarlo, parece una beta para su obra magna. Si Rage fuera un ente vivo, creo que se sentiría ofendido por ser anunciado como un aperitivo antes del plato fuerte. Y quizá, aun así, seguro que acaba siendo un juego del que hablar, pero no comparto esa visión tan… “chulesca” y sobrada que sacan a relucir los chicos de id trabajando con un juego que parece un prototipo al que no le dan el mismo interés ni dedicación como el que recibiría cualquier entrega de Doom, es como uno más de futuro incierto. Hay maneras y maneras de decir las cosas, pero la forma que han tenido de decirlo es que el nuevo id Tech 5 está hecho para Doom 4, y Rage es la simulación. Pero eso es una apreciación personal, la cual no tenéis por que compartir, como ya digo pueden ser paranoias mías.

Quizá son apreciaciones algo rebuscadas, pero Doom 3, aun siendo genial, me deja ese sabor amargo por la pobreza aportada, sobre todo por la importancia de id, y lo importante que es Doom. Si Doom fue un juego dominante durante generaciones, Doom 3 fue la sumisión, se adaptó a los tiempos que corrían y a los fps del momento que marcaban el camino y estaban siendo un éxito. Fue cuando se empezó a implantar la linealidad, donde el clásico empezaba a agonizar, y se empezaba a apostar por la sensación de un camino guiado sin laberintos en pos de demostrar momentos de más espectacularidad remarcada para dar otra experiencia, como fue por ejemplo, el desembarco de Normandia en Medal of Honor. En ese momento fue novedoso y agradable, criterio del que muchos ahora nos quejamos por el abuso de este concepto lineal en la actualidad en el seno de un género tan manido. Más de cuatro años de desarrollo donde se invirtió más tiempo en el nuevo motor que en el juego.

 

Sí, Doom 3 no pudo sostener todo el peso de su leyenda, ni estar a la altura al desvirtuar su legado. No se comió el mundo como ya hizo en su día, aunque también hay que reconocer que algo así es bastante complicado de conseguir. Se conformó con querer respetar lo máximo posible ciertos matices de sí mismo, pero por el contrario, traicionó su propio clásico al enfocarse de otra manera y apostar por lo seguro, lo que estaba predominando en ese momento, sin romper moldes, convirtiéndose en uno más del momento y sin aportar nada nuevo (salvo apartados técnicos) cuando no debía ser así tratándose de id Software.

Nada más empezar el juego, lo que vemos es hipnótico. Incluso casi siete años después de su salida su apartado gráfico sigue impresionando. No se puede negar que en esta ocasión, id consiguió lo que se proponía. Personajes dantescos de monstruoso aunque atractivo diseño, una gran nitidez y solidez donde no falta ningún detalle. Desde luego fue un impacto al mismo nivel que consiguió el Doom original en su momento cuando hablamos de este apartado. En temas de creación nada puede decirse en contra del estupendo trabajo realizado que, como se ha dicho antes, Doom 3 se respeta a sí mismo. Es como rendirse un tributo a él mismo y a nosotros los jugadores. Así lo veremos con la aparición de los enemigos, muchos de ellos son los mismos que vimos en el pasado pero que han sufrido un cambio gratamente desproporcionado, aunque reconocibles. No obstante, aunque hay nuevas incorporaciones de bestiario, se echa en falta algún que otro enemigo mítico de la casa.

 

También todo nuestro arsenal recibe su merecido reconocimiento y fidelidad del pasado, donde no faltará ningún arma del universo Doom junto alguna que otra nueva que se ha incorporado. Claro está, que en esta ocasión, su aspecto de ha modernizado y quizá no llega a destacar tanto como en su mejor época. La escopeta, por ejemplo, arma de gran simbolismo de esta franquicia, fue una reconocida imagen por sus animaciones y su espectacular sonido de disparo y el “crik crak” de recarga, y en este caso, en Doom 3 no destaca de la misma manera (creo que no soy el único al que le hubiera gustado que se hubiese mantenido la escopeta clásica). El único componente que recibe una crítica algo merecedora en lo bueno y lo malo, es el uso de la linterna. Doom 3 juega muy bien con la penumbra y es esencial el uso de esta herramienta. El problema, es que se lleva como un arma, es decir, que si la equipamos, no podemos llevar ningún arma. Es molesto, pero hay que ver el lado bueno de lo que se consigue: sensaciones muy ingratas. Podemos encontrarnos en una zona completamente oscura en la que no vemos nada y ser atacados, enfocar con la luz al enemigo para acto seguido cambiar a un arma y disparar a ciegas, y lo único que veremos es la luz intermitente del haz de fuego del arma al ser disparada. Hay que reconocer que algo así nadie lo ha llevado a cabo.

Sólo quedaría recalcar que la elaboración de todo el entorno y la recreación de los enemigos, es decir, todo lo que nos rodea y vemos en pantalla, ha recibido un trabajo espectacular. Incluso el apartado musical y sonido, donde el Doom de antes hacía gala de melodías rockeras y lúgubres, en su tercera parte no se queda atrás. Quizá no llegan a ser tan memorables, pero el trabajo es magnífico, donde toda la orquesta es como un sonido ambiente que nos acompaña en todo momento, adaptado perfectamente a toda situación.

 

Hoy en día, Doom resulta un tanto “cómico”, pues el tiempo no pasa en vano. Pero en su mejor momento fue vivir una odisea perturbadora de visionado macabro, Doom fue terrorífico. Un juego no apto para cardíacos y para un público adulto de forma oficial. Pero estoy seguro, que si lo hablamos extraoficialmente, fue un juego más jugado por niños y adolescentes antes que por adultos. Y Doom 3 no se queda atrás, se adaptó al momento y llevó con gran pericia un terror sublime. En este tercer capítulo hay que reconocer que acojona a un nivel similar del mejor Dead Space, es decir, a cotas muy altas. Id cumplió; si Doom impartió miedo, Doom 3 no podía ser menos: sonidos inquietantes que aparecen de la nada, enemigos que nos acechan pero no vemos, un juego magistral de claroscuros, sustos aparecidos en el mejor momento, sangre, vísceras y jirones de carne por todas partes, cadáveres y un descenso paulatino a los infiernos acompañado de criaturas cada vez más desagradables.

Doom 3 no continúa una historia establecida por sus dos entregas anteriores, sino que más bien vuelve a reiniciarse para contar el argumento original (simple ahora, pero no en su día, pues no era tan esteriotipado). Una necesidad al parecer impuesta por la propia id de querer narrar con algo más de coherencia su universo, pues en los primeros Doom el argumento sólo aparecía escrito en el librito del título y el juego no nos contaba nada, y sólo matábamos intentando encontrar la salida de cada nivel. La tercera parte nos cuenta más, de cómo un científico lleva a cabo un experimento que abre un portal al mismo infierno, desatando la idea inicial de Doom, la original fusión de monstruosos alienígenas con la religión, o mejor dicho, el satanismo. La intención era clara y quería alejarse de lo esperado donde uno da por sentado que en Marte luchará contra seres de otro mundo, y desde luego Doom no pudo ser más controvertido y polémico al tocar un tema tan sensible como la religión y mezclarlo con la ciencia, elaborando un universo único de praderas satánico-espaciales.

 

Pero llegando al punto de inflexión, es cuando vemos la realidad de Doom 3. No se puede negar que fue un juego que se “vulgarizó” y no aportó nada como juego, salvo su sensacional apartado creativo y artístico, su grandeza como juego quedó algo diluida, descafeinada. De amplios escenarios laberínticos y de distintos decorados, se pasó a un panorama más frío y estéril, una decoración un tanto monótona en todo nivel, con un “pasillismo” exagerado y un avance en línea recta descarado. Es cierto que se consigue bastante inquietud y claustrofobia apostando por escenarios con poco espacio, pero desde luego, no era la esencia de Doom. Deseando que una mezcla del pasado y el presente fuera posible, de momento es una ilusión que queda en el aire.

 

También han cambiado muchas cosas a la hora de combatir a nuestros enemigos. Si en Doom incluso los más poderosos aparecían constantemente haciendo las cosas más difíciles, en Doom 3 no es el caso. Los que antes parecían enemigos más naturales de combatir, ahora se presentan en contadas ocasiones, incluso haciendo de sub jefes finales de nivel, o apareciendo de forma muy puntual. Asimismo, los ataques masivos se han perdido y la sensación de estar en medio de un infierno se consigue por la ambientación recreada y no por el número de enemigos en pantalla que, salvo en contadas ocasiones, no aparecerán en gran número al mismo tiempo. Aquí desapareció también el último resquicio de lo que era la irreductible dificultad del pasado. Pero ya se sabe, si se quiere demostrar un alto apartado gráfico, el juego se reduce para que esta categoría no se resienta.

 

Sin embargo, id Software desarrolló la expansión de Doom 3, Resurrection of Evil. Y es que cuando nos pasábamos Doom 3, era un final más bien incierto, como si la batalla final quedara pendiente. En este caso, id hizo acopio de las críticas de los jugadores que se preguntaban “dónde está Doom en esta tercera parte”. La expansión de Doom 3 se convierte en un juego que remarca más la sensación de descenso al infierno, incorporando alguna nueva arma y enemigos, y ensalzando la dificultad. Aun así, es de esas expansiones que se nota son una expansión, y como juego deja cierta sensación de estar por debajo del original y con menos vida. Pero si se tiene Doom 3, sin duda es muy aconsejable poseer también Resurrection of Evil para dar más vida al tercer capítulo.

Quien no conozca Doom verá en su tercera parte un fps de gran nivel. Aunque debemos salvar distancias pues ya han pasado casi siete años desde su salida, y otros fps del momento ya lo han superado. Para un conocedor de la casa, Doom 3 puede verse como un gran juego, pero no despunta en nada salvo su apartado técnico, y que Doom ya tuvo su momento de gloria donde el mito se ha perdido para acabar siendo grabado en la forja de la posteridad. Intentando respetar por el camino el siguiente trabajo de id Software (Rage), falta saber qué será Doom 4. Que puede ser capaz de convertir la tercera parte en el capítulo anecdótico de la saga Doom, si es que sabe devolver a la vida los credenciales de Doom, o quizá demuestre que id Software no puede superarse a sí misma y se sume a ser uno más junto al resto de los señores del fps, dejando el trono vacío.

12 pensamientos en “[Análisis] Doom 3

  1. Estoy bastante de acuerdo con tu comentario. Para mi Doom y Doom 2 están en un lugar diferente al de Doom 3. Y no digo que sea un mal juego, más bien todo lo contrario, creo que su llegada demostró a todos que id sigue siendo uno de los estudios que mejor se desenvuelve dentro del género de los FPS. Sin embargo, para mi si fue bastante notorio el cambio, y si podría decir que en algo se perdió la esencia misma de Doom. Sin embargo, sigue siendo un juego muy bueno y divertido de pasárselo. Creo que también no supuso la “revolución” que en cambio si provocó la llegada de sus anteriores entregas, pero esto es algo entendible, ya que muy pocas veces se ve en esta industria que una secuela supera a su antecesor. Un saludo…

    • Estoy de acuerdo, y ya digo que lo calificaría como excelente sin dudarlo, el problema es que esperaba más de los padres del fps, algo que supiera despuntar muy por encima, un nuevo salto tan significativo como su pasado. Pero la verdad es que incluso Half-Life, siendo más moderado entonces, fue un boom que dio mucho más de qué hablar que algo tan mítico como Doom, y poco después salió Half-Life 2 y todos sabemos la repercusión que tuvo.

      Es cierto que también hay que ser razonables, son siete años ya, y en ese momento podía verse de otro modo, pero aun así le falta mucha elaboración aunque se pasa bastante bien. Quizá esa decepción también viene dada por la diferencia de años entre el 2 y el 3 (que son muchos años), y con tanto tiempo de por medio te puedes esperar que hayan tenido todo el tiempo del mundo para trabajar a conciencia cada momento, consiguiendo un resultado sin precedentes. Pero luego te quedas en “pues no está nada mal” cuando te esperabas poder decir “joder, increíble”.

      Yo creo que en cierta medida mi decepción se debe a que si alguien es capaz de salir de este saturado género, quién mejor que las personas que le dieron vida, o al menos es lo que quiero pensar, que id es la única capaz. Pero la realidad es que no vi que hicieran nada en especial.

  2. Pues como hemos puesto en Twitter y demas, Doom III es un juego que marco a una generacion, generacion que se tocaba con todo lo salido de esta compañia y con este juego comenzo a dudar y a juzgar titulo por titulo.

    Yo con toda la verguenza del mundo admito que no he jugado a ningun Doom y por ahora prisa no tengo (no es mi genero prioritario), pero aun asi se el bien que hizo al sector (aunque ha desembocado en esta generacion por lo que podria decirse que comenzaron el autentico infierno xD) y los seguidores que tiene.

    Rage tiene buena pinta, mas que buena, y con los ultimos videos que han sacado a mi me da cierta gana de hacerme con el cuando salga. Ale, buena entrada zagal : P

    • Creo que antes de Doom 3, todo lo que hubo de id era digno de ser alabado de la forma que se quisiera😄. El problema es que id se quedó un tiempo aletargada sin saber de ellos (imagino que era porque estaban trabajando en el nuevo motor). Y luego volvieron a aparecer y encima anunciando Doom 3. Con tanto tiempo sin saber de ellos te podías esperar que el ese trabajo fuera algo grandioso. Hicieron un gran trabajo desde luego, pero esa magnitud de grandioso es como para discutirlo

      Pues deberías descargarte el Doom y el Doom 2, puedes tenerlo ahí con la ventana minimizada mientras haces otras cosas y cuando quieras descansar le das unos tiros. Es como ponerte un momento en el buscaminas o el tetris😄. Exagerado, pero es un juego al que puedes dedicarle horas seguidas, o bien pequeños ratos. De las dos formas se hace agradable.

      De Rage temo encontrarme con un Fallout 3 o Borderlands pero sin “rol”, espero esté equivocado y sepa darnos algo gratamente inesperado.

  3. A mi no me da vergüenza decir que no lo he jugado… total, ya he pasado por eso con el primer Doom, Deus Ex, y un sin fin de juegos en primera persona…😄

    A simple vista destacaria que al juego lo sigo viendo muy bien visualmente hablando… pero claro, parece que ese es el unico aporte destacable… y es como meter el dedo en la llaga… a la que intentaria añadir sal y pimienta si no fuera porque yo destaco por mi infinita bondad…

    Yo no se cual es el espiritu de esta saga por desgracia. Pero creo que aun asi, hay que ser optimistas, y es que si encima con su “peor” juego, consiguen hacer un Fps que destaca bastante… solo con que aprendar de los “errores”, podeis tener esperanzas con sus proximos juegos.

    • Pero tú eres el anti-fps😄. Creo que ya lo he dicho alguna vez, pero cuando algo se queda desfasado no sé aconsejarlo a no ser que sea para estudiar la vieja escuela😄. Pero es que encima a ti el fps te repele.

      Si jugaras de sopetón a Doom 3 no te haría falta saber de los dos primeros, como ya digo el argumento es el del primer capítulo y la tercera parte parece reiniciar otra vez la saga. En sí como juego está muy bien, hay terror y divierte bastante, pero incluso sin haber jugado al pasado, tampoco verías un shooter que fuera nada del otro mundo (aunque también deberías salvaguardar los 7 años que ya tiene el juego y ya has visto otras cosas). Y yo no diría que tiene errores, sino que más bien se quedó conforme con un trabajo sólido, sin aportar nada excesivamente destacable como juego. Como le digo a Pixfall, si alguien puede dar frescura al género y darle toda la calidad, siempre he pensado que no habría nadie mejor que id Software, y va a ser que con Doom 3 no demostraron precisamente eso.

      El espíritu de Doom se puede mirar desde muchos puntos, son difíciles de explicar estas cosas. Pero fue como ver Mario 64 por primera vez, o GTA III (cosas que han pasado muy pocas veces), o sea que te quedas pasmado cuando lo ves y no dejas de pensar en el juego. Es un impacto instantáneo des del primer día y con el tiempo se le reconoce igual. Que creo que es algo bastante diferente que un juego que se idealiza con el paso de los años, como el primer Mario (en mi opinión).

      Pero Doom tiró al suelo muchos muros, creó un género con Wolfenstein, pero es que Doom fue llevado a un nivel infinitamente superior, o sea que maduró muy rápido. Por otro lado sobrepasar las barreras de la censura, el más pionero (sobre todo por fama) a la hora de hablar de juego violento, permitiendo la libertad de expresión y que hoy en día exista la violencia en los videojuegos (que supongo que tarde o temprano pasaría). Pura diversión, polémica e influencia de juegos modernos, así calificaría a Doom.

    • Si eres como yo, de los que se ha alimentado desde pequeño con Doom, es decir, que Doom demuestra que uno tiene infancia (curioso eso XD), no me extraña nada que quieras jugarlo. Actualmente no se requiere un equipo excesivamente potente y a mi me costó la friolera de… 3€. Eso sí, prepárate para algo muy distinto a lo que jugaste, parece más un “survival horror” en primera persona. Te decepcionará en comparación al pasado, pero el resultado no deja indiferente y es agradable de pasarse.

      PD: todos somos herejes en muchas cosas, yo con Zelda, arpi con Doom, y rapso… bueno… rapso lo es en muchas cosas😄

  4. Como ya dije yo y los fps somos como un vampiro y agua bendita, soy mucho mas de los juegos de tiros en tercera persona.

    Gran analisis de este juego que fue el primero en implantar la vilolencia como modo de juego (la iglesia lo califico de satanico xDD)

    • Desde luego la iglesia usó un término de lógica aplastante, porque en Doom no se cortan un pelo en mostrar símbolos satánicos😄.

      Desgraciadamente, se ha tensado mucho la cuerda con los fps, a mi me siguen gustando, y hay auténticas joyas, pero entiendo muy bien que puedan agotar habiendo tantos.

      La influencia de Doom impresiona, es acojonante así de claro, es el manual del videojuego moderno, un grial sin duda.

  5. Enhorabuena por el artículo, realmente interesante, por aquella época era todo un forofo de los FPS… a partir de HL2 el tiempo que les he dedicado ha ido decayendo hasta encontrar títulos como Borderlands o Bioshock…
    Un género interesante, que creo que aún nos puede dar alguna que otra sorpresa… aunque parece que queda poco margen para ella…

    Dejo aquí un vídeo sobre la evolución de los FPS, aunque hay por ahí una serie de vídeos mucho más larga y con juegos que tal vez muchos no conozcamos…http://www.youtube.com/watch?v=PZqf5xqKgCE

    Un saludo!

    • Buen vídeo, aunque me falta alguno que se han dejado. También creo que al género no le falta mucho para ser explotado definitivamente, aunque tengo que reconocer que con el reciente Crysis 2 me he llevado una grata sorpresa.

      Es un género al que veo estancado, difícil de poder evolucionar más de donde ha llegado. Yo me esperaba que los padres del fps fueran capaces de mostrar algo sensacional como lo fue Doom en su momento, pero Doom 3 no fue precisamente eso aun siendo un gran juego. A ver qué tal es Rage y el futuro Doom 4. De momento han dicho que el primero será más profundo y el segundo más espectacular.

      Un saludo y gracias por comentar

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