[Review] Prototype

El Sandbox, un género que agrada, un concepto de aventura con un característico engranaje que mueve a las masas, y no es para menos. GTA III fue un momento culminante donde pocas veces en la historia “videojueguil” se había presentado un concepto tan revolucionario como es la libertad en un videojuego. Un concepto que, con el tiempo y un largo camino, se ha convertido en un elemento algo trillado. No sólo de decisiones se basa la palabra dentro de un videojuego, sino que puede ser mostrada de una manera más esencial mediante la libre acción.

 

De la bofetada tan contundente que supuso ese momento, se ha pasado a tensar demasiado la cuerda dentro de este género. Curioso que esta categoría que nos quiere deleitar con la sensación máxima de libertad, se empiece a percibir limitada y que su propio mundo se restrinja por sí solo. Incluso la magna Rockstar, tan precursora ella, junto con un número considerable de imitadores y otros títulos que más o menos mantienen el tipo, están saturando el concepto.

 

Rockstar, como dominante de los mundos de la “caja de arena”, es quizá la única capaz que ha ido sabiendo como descongestionar esta sensación a cierta escala. Pero esa noción de avance y algo nuevo que nunca hayamos visto, empieza a ser menos pronunciada, y se perfila una preocupante percepción de línea inerte. Nadie consigue ir mucho más allá de lo que se ha mostrado, y esperemos que se consiga sobrepasar el límite al que se ha llegado.

Podemos ver que el sandbox se ha ido dividiendo en dos ramificaciones que expresan dos dinamismos distintos. Tenemos el de siempre, el de un protagonista de a pie que usa armas y vehículos; y en segundo lugar, tenemos el que se fundamenta por un personaje con súper poderes. Juegos de superhéroes, y otros independientes que usan ese recurso, hacen un cómputo de un estilo de juego que se ha estandarizado además del Sandbox de siempre. Y este segundo fundamento, quizá todavía tiene mucho que decir porque, por el momento, todavía no parece haber hallado la fórmula perfecta que aún se le resiste. Me pregunto qué sería capaz de mostrar Rockstar, la que no ha podido ser exonerada de su hábitat natural, si hiciera un juego de esta índole con un personaje que sirve tanto de arma como de medio de transporte.

 

Si nos paramos a analizar, nos encontramos que el Sandbox de toda la vida ha ido consiguiendo un equilibrio entre la jugabilidad de nuestro personaje y sus misiones, las cuales pueden mostrar una amplia gama de variedades. Pero en el caso de un personaje con poderes, todo el peso y todo el centro de atención recae en el personaje en sí, y no se ha conseguido encontrar un sustento similar en su apartado de misiones, las cuales pecan siempre de lo mismo, de poca variedad. Todas las críticas apuntan a flaquezas como reiteración y pesadez. Y criticar es fácil, pero hay que reconocer que no resulta fácil para estos juegos de superhéroes el crear misiones lo suficiente polivalentes que justifiquen todas las acciones del personaje de un modo más heterogéneo. La funcionalidad del personajes es más compleja a la de un personaje más “humano”, y desequilibra la balanza en relación a la misión.

El que esta clase de juegos no hayan podido pasar todavía por las puertas de la excelencia (pero casi), hacen albergar la esperanza de que el sandbox tenga mucho que decir todavía. Mientras unos intentarán ir más allá de los límites, que en ocasiones nos preguntamos: “¿realmente aún se puede hacer mejor?” otros todavía tienen margen para llegar a cotas más altas. Y el juego que hoy nos ocupa, Prototype, tal vez tenga el privilegio de ser uno de los primeros que lo acaben consiguiendo más adelante en su categórico estilo del personaje enfundado con súper poderes.

 

Prototype, la verdad es que el juego de palabras va como anillo al dedo. Siendo ecuánimes, así lo podríamos describir, como un juego prototipo. No por ser un juego inacabado ni mucho menos paradigmático. Sino por un juego bien encaminado que explota sus bases de forma muy correcta. Pero todavía le convierten en uno más que no ha encontrado la fórmula perfecta en su apartado de misiones, las cuales, en un 90% (calculado a ojo), consisten en matar, matar y matar. Eso es algo que siempre está presente y es el mínimo exigible que esperamos de estos juegos, pero no quita el hecho de que se le pueda dar mucha más variedad, donde las acciones del personaje puedan ser explotadas mediante matices más diferenciados que ese tan básico.

El título nos cuenta la aventura de Alex Mercer que vuelve a la vida en una morgue tras ser abatido a tiros. Padeciendo amnesia y desconcertado por no morir a balazos, poseer una fuerza sobrehumana y una velocidad extraordinaria, se ve asediado por fuerzas militares que tienen en cuarentena la ciudad de Nueva York. Alex está contagiado por una extraña cepa vírica que se ha extendido por la ciudad, y le culpan de lo ocurrido. Por causas que tendremos que ir descubriendo, el virus hace que Alex posea poderes increíbles que, por algún motivo, no le afectan como al resto de la gente. Mientras el resto pierde la razón y se convierten en zombis mutantes, él es consciente y controla su poder a voluntad que se va desarrollando.

 

Tras una secuencia introductoria sencillamente espectacular, pasamos a la acción sumergidos en un caos apabullante. La verdad es que el juego no se anda con chiquitas y empieza fuerte y, tras hacernos con el control, volveremos atrás a modo de flasback para que se nos cuente lo ocurrido hasta llegar a ese punto. Del curtido Alex que manejábamos haciendo gala de habilidades de todo tipo, pasamos a un Alex primerizo y virginal que todavía tiene que desarrollar su potencial. Un recurso arriesgado ese de darnos el caramelo para acabar quitándonoslo, pero funciona bien en este caso. Empezaremos en una fuga escapando de nuestros captores y cuando las aguas de calmen, nos tocará descubrir quien somos y qué está ocurriendo.

La verdad es que la historia es muy sencilla, pero Radical Entertaniment se ha ocupado de marear la perdiz de mala manera y no hace más que desorientar al jugador. Las misiones principales se encargarán de contarnos el argumento más básico, pero hay un pasado que quiere y necesita ser contado, y las lagunas que provoca eso son antológicas. Aunque para nada es una mala idea el modo utilizado, el transcurso es horroroso, como si alguien que no sabe contar historias intentara resumirte algo equivalente al grosor de la Biblia cuando todo se resume en algo que podía estar escrito en un panfleto.

 

Para ir llenando todos esos huecos, Alex usa una habilidad que consiste en consumir a la gente. Dicha habilidad tiene diversas funciones: nos sirve para llenar la barra de vida, para cambiar nuestra apariencia a modo de disfraz (útil para infiltraciones y fugas) y, en algunos casos, habrá personajes relacionados con la trama y, consumiéndolos, podremos leer sus pensamientos para ir borrando los interrogantes. Sin embargo, todo este embrollo e intrincamiento son como metafóricas piezas de puzzle esparcidas en una mesa, sin ningún tipo de orden. Por no mencionar que alguna información es completamente inútil. Quedarnos con todo requiere prestar mucha atención y al menos, por suerte, acabaremos quedándonos con la idea principal al ver todo el cuadro. Pero relatarnos un recuerdo que se remonta 20-40 años atrás, que sólo es una parte de la información, y nuestro siguiente recuerdo sean hechos más recientes, para que luego, a mitad de partida, continuemos llenando los fragmentos de un pasado todavía más pasado, es querer complicar las cosas en demasía siendo innecesario cuando te están contando una historia cargada de clichés y superficialidad. No se les ha dado bien y se han complicado la vida.

En aspectos jugables, podría decirse que Prototype es un popurrí de Spiderman, Hulk y GTA embutido en una coctelera. No tiene siquiera una idea propia que no sea desmenuzar esos juegos recreado en un universo propio y camuflado bajo el manto estético de Alex Mercer. Pero la mezcla sin duda funciona, y hacen que el juego se convierta en algo muy divertido al que se le ha dotado de una jugabilidad excelente. Las habilidades de Alex son un plantel muy longevo y a la vez sencillo de controlar. Pudiendo cambiar el tejido físico, Alex puede, además de la habilidad mencionada de consumo y disfraz, convertir sus manos en garras, puños de hierro o temibles cuchillas. Sin mencionar su potencia de salto, planeo y carreras por las paredes. Cada poder y habilidad podrá ser mejorado mediante puntos de experiencia que iremos ganando, algunos de ellos con varios niveles de mejora, y seguiremos adquiriendo cosas nuevas hasta casi el final del juego.

 

No obstante, aunque parece un apartado perfecto, y en parte lo es, cuando vayamos llegando al límite de nuestras habilidades, acabaremos poseyendo el arma más versátil en velocidad y fuerza, dejando a las anteriores en un uso testimonial. Y es una lástima, porque en el transcurso del juego, vamos usándolas todas para sortear todos los obstáculos. Unas más veloces, otras más fuertes que obligan a ser utilizadas para según qué momentos y enemigos. Pero al final, todas se quedan atrás olvidadas cuando acabamos consiguiendo nuestra mejor arma. Aun así, las habilidades y la jugabilidad, siguen siendo la mayor virtud de este juego que otorgan una diversión directa.

Por desgracia, el apartado de misiones mencionado anteriormente, hacen que al juego no se le pueda sacar todo el partido, demostrando que este es el apartado más importante que requiere más atención en un sandbox. Las habilidades están bien, pero hay que saberlas justificar de formas más originales, y es lo que aún se le resiste a esta “metodología” de sandbox con un personaje de apariencia tan poderosa. Para densas matanzas sirven a la perfección que, junto a nada más, pues se quedan en eso, haciendo que su gran diversión se vea ensombrecida por la reiteración.

 

El juego es bastante corto y solamente nos veremos obligados a desviarnos del camino gracias a las misiones secundarias. Que más que misiones en sí, son meras pruebas de habilidad que nos darán puntos de experiencia para invertir en la compra de habilidades. Así que la duración del juego depende de nosotros, de lo orgullosos que seamos en querer conseguir logros o trofeos y las mejores puntuaciones en estas pruebas secundarias, pues no son fáciles, y casi nunca lo conseguiremos a la primera y por ello pueden alargar la vida del juego considerablemente. Además, las habilidades que podemos comprar son caras, y requieren una cantidad de puntos de experiencia altísima, así que desviarse puede ser un hecho obligado que prolongará la duración.

El apartado gráfico y sonoro es muy correcto. Salvando distancias de lejanía todo se ve muy bien. Pero cuando las cosas se ven de cerca, sin duda se dibujará una mueca en nuestra cara. Pero es normal si se quiere compensar la cantidad de personajes en pantalla y no sufrir ralentizaciones ni caída de frames exagerada. Y hay que reconocer que la cantidad de personajes en pantalla es grandiosa para plasmar el caos que se nos quiere hacer vivir a lo largo de la aventura.

 

No obstante, hay que destacar que hay muchos detalles en los que hay una minuciosa labor detrás. Lanzarnos desde un rascacielos y aterrizar en el suelo provocará efectos de destrucción impresionantes, formando un cráter en el suelo y una onda expansiva que hará volar por los aires a la gente y los coches de nuestro alrededor. El caos y el pánico también están muy logrados con transeúntes corriendo en todas direcciones y accidentes de tráfico por doquier. El gore y el bizarrismo convirtiendo en “chop suey” a cualquier personaje también es un aspecto visual muy conseguido.

Como mención personal, aunque he disfrutado lo suficiente, la orientación del juego ha hecho que no simpatice para nada con el protagonista. En estos juegos es normal matar a inocentes. Habrá mentes oscuras que se divierten aniquilando a civiles en un sandbox, y a veces matamos por accidente, lo cual da una sensación de elección del jugador y de que estas cosas pasen. Sin embargo, en Prototype, los daños colaterales y la masacre de inocentes son obstáculos insalvables. Cualquier ataque quitará la vida de forma desgarradora a todo lo que se nos ponga por delante, y nos convierte en un arma de destrucción masiva y asesino de masas. Ser malo está bien, pero no significa que no pueda haber alguna empatía en el modo de actuar del personaje. Alex actúa por venganza y las bajas civiles parecen obra de un mensaje bastante controvertido, que “el fin justifica los medios”. Y el fin del juego ni siquiera da la respuesta apropiada. Desde luego, el slogan que nos deja el nuevo protagonista de la futura entrega “voy a matar a Alex Mercer” me parece muy normal y justificada, la verdad es que por la forma de actuar no me extrañaría que toda la ciudad de Nueva York quisiera matarlo. Pero como repito, eso es una apreciación personal.

No hay mucho que se pueda decir de este juego que no hayamos podido ver ya en otros títulos que se juegan casi del mismo modo. Pero Prototype consigue unir muchas de sus cualidades en el mismo lugar haciendo que se juegue de forma muy grácil, fluida y agradable, regalándonos una diversión directa que podemos agradecer. Un juego bien encaminado pero al que aún le quedan muchos detalles que determinar y pulir, y que esperemos su segunda parte sepa dar mucho más de sí (sobre todo en su apartado de misiones). Por el momento, Prototype no dejará indiferente a nadie, que empieza muy bien pero va perdiendo fuelle en poco tiempo. Y las cosas como son, las prisas o la falta creativa han hecho que sólo acabe buscando el aplauso fácil y se quede en uno más. Pero se le puede reconocer que está bien consolidado y bien encaminado para marcar el camino.

8 pensamientos en “[Review] Prototype

  1. A la hora de hablar de clasicos de esta generacion, por precio Prototype es un juego que siempre acaba saliendo. Yo como llegue tarde a esta generacion tengo muchos juegos pendientes y este es uno de ellos. Espero hacerme con el algun dia de estos por que lo visto en videos me gusta y como habra segunda parte pues habra que jugarlo xD

    Y como me lo pintas yo no considero este juego un sandbox real ya que si las misiones secundarias son para pillar solo experiencia matando pues… Buena Review, ya te estas marcando un estilo menos “largo” de lo habitual, y me alegro por ello xD Saludos ^^

    • Siempre animando… ¬¬

      El juego es cumplidor y se pasa bastante bien, pero en mi opinión se conforma con poco y le faltan ideas. Y es una lástima porque su jugabilidad es excepcional.

      Lo de sandbox, aunque sé que es un estilo que expresa cierto criterio de libertad, es cierto que este juego no es el mejor ejemplo. Pero así lo veo por su planteamiento cuando veo mapas grandes pero que son una zona limitada por la que te paseas arriba y abajo constantemente.

      Bueno, pronto lo probarás.

  2. Un buen juego, bastante entretenido con sus defectos y virtudes, yo lo jugéhace un tiempo y me parece un juego notable.

    Alex Mercer mola, jejejeje.

    Un saludo

    • Bueno como has podido comprobar en a entrada discrepo de esa afinidad con Alex😄. pero para gustos colores.

      A ver si la segunda parte es capaz de dar un salto sustancial respecto a la primera parte. y a ver si de una vez un juego de esta índole consigue ofrecer algo excelente en su planteamiento.

      Un saludo

  3. Hombre parece entretenido. Es un juego que me habias comentado por encima en alguna que otra ocasion. La verdad es que no tenia mucha intencion de siquiera probarlo xDDD

    Pero mira, tiene cosas interesantes por lo que parece. Asi que es probable que te lo acabe dejando… cuando me devuelvas mi maldito libro. Eso si es que quieres llegar a probar los cazafantasmas… No es una amenaza, es una advertencia xDDD

    • Pues como Arpi quiere probarlo se lo prestaré, y en ese transcurso tú puedes probarlo por supuesto😄.

      Bueno si te gustaron los Spiderman de la pasada generación que creo que sí que disfrutaste mínimanete, este lo disfrutarás igual. Además ese toque Hulk con saltos y fuerza bruta a la que han brindado una jugabilidad muy buena se goza bastante junto a la violencia explícita del juego.

  4. Este juego lo compré y me vició mucho, a mi me encantó y además su dificultad es también un reto xD. Y lo de que es corto según… a mi se me hizo larguito… bueno, también es que me pasa como en el GTA, que empiezo a liarla y no hago misiones xD. Lo unico que mejoraría yo son graficos y argumento y que las misiones fuesen más variadas… y que hubiesen interiores también estaria bien. Yo el juego lo disfruté y jugué mucho para las cosas secundarias y los divertidos trofeos (atropeya a nosecuantas miles de personas con un solo tanque? xD) y es tan absurdamente violento que te hace sacar unas carcajadas (sobretodo si estas con algun amigo xD…. es como cuando ves un fatality de mortal kombat) . Este juego siempre ha estado como “rival” de Infamous y la verdad que Infamous lo probé y no me gustó ni me enganchó como este. Espero mucho de la continuación y desde luego que lo quieran matar es normal… aunque Alex no es malo… solo que tiene unos prontos algo violentos.. xD

    Saludos ^^

    • Cuando me refiero a corto es por su avance principal. Las misiones que hacen avanzar al juego en realidad son pocas. Es por eso que hay muchos extras y matices. Como el consumir a la gente que posee los recuerdos de la trama argumental, o las misiones secundarias que mencionas.

      No digo que el juego sea malo, divierte bastante, pero en mi opinión busca el aplauso fácil. Hablando por mí, cuando algo muy divertido acaba por reiterarse es algo que no soporto, y para mí es sinónimo de que le falta ambición y muchas cosas que le dejan a medio camino.

      Es por eso que no acabo de simpatizar, porque no es malo, pero es como si fuera a hacer lo que hiciera falta para sus problemas personales. Si el personaje se hubiera planteado d otra manera, y no necesariamente tendría que haber sido como un tirano, pues quizá lo vería de otra manera.

      Esperemos que sí, que la segunda parte de mucho más que la primera. Y el Infamous aún tengo que probarlo.

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