[Review] Parasite Eve

 

Desde hace unos meses empecé a tener problemas con mi amante, mi Xbox 360. Sí, mi amante, porque no puedo calificarla de otra manera. Por suerte, mi novia es lo bastante permisiva como para dejarme tenerla porque sabe que la necesito, es el “yin” de mi “yang”, una necesidad para relajarme. Amante, porque da alegrías hasta que deja de complacer por un motivo u otro. Mi Xbox 360 y yo tuvimos un percance y dejó de funcionar, dejó de hacerme feliz. Imagino que le metía demasiada caña y además la convertí en fumadora pasiva con el humo de mis cigarrillos (seguro que estaba putrefacta de nicotina, razón de más para no fumar niños). No quiso dar más de sí y quedó comatosa dejándome a medias.

 

Como toda amante que se precie, cuando eres del montón en la sociedad, hay que tener dinero para tener a otra, algo fácil de decir pero difícil de conseguir, y mientras esperaba a que me cayera algo de dinero para renovar la mercancía, entré en desesperación. Como si estuviera dejando la mejor de las adicciones, tenía el mono de viciar, las horas eran más largas, el aburrimiento era pavoroso y ya empezaban a temblarme las manos (el buen Arpiman y Rapsodos son conocedores de ello). Necesitaba un mando en mis manos y mover cualquier monigote pelele bajo la voluntad de mis dedos.

Ahí se me presentó la mejor ocasión para ponerme nostálgico y despertar mi vena retro para, a modo de parche, apaciguar mis frustraciones consoleras, recordar a mis amantes del pasado y los buenos momentos que me dieron (Dios bendiga la emulación). A riesgo de que eso roce la infamia del pirata, hay que reconocer que algo tan antiguo es difícil de encontrar y, para que negarlo, nadie es un santo y todos pecamos. Pero hay casos en que no se puede culpar el uso de un emulador.

 

Esto me lleva al juego en cuestión de hoy, el cual nunca llegó a tierras europeas, únicamente tuvieron ese privilegio los nipones y los yanquis. Y es que aunque yo conservara todavía la genuina PSX/PSOne (como guste), todos sabemos que PAL es antónimo de NTCS, algo que, a día de hoy, ya no supone ningún problema con las virguerías que se crean, incluso seguro que algún fan ya habrá remasterizado y hecho una traducción del juego para trasladarlo a PSP, algo que no me he molestado en mirar.

 

 

Parasite Eve, un título bien conocido por todos. A saber qué edad tendría por aquel entonces, pero se hizo tal eco de ese nombre que me quedó grabado a fuego en la mente, lo tuve aletargado a la espera de que algún día pudiera jugarlo. Ahora era un buen momento para hacerlo, ahora o nunca, no había nada mejor que hacer después de cumplir mis obligaciones y la pérdida de mi “FatBox”.

 

El auge de Squaresoft arropado por opinión y crítica gracias a Final Fantasy VII, y las cautivadoras imágenes que se podían ver de Parasite Eve, llamaron la atención. Me atrevo a decir que erizaron la piel a más de uno, en los que yo me incluyo. Acabábamos de disfrutar con Cloud, Tiffa y los demás (sobretodo de Tifa), maravillados y marcados de por vida por una obra de arte inolvidable. Queríamos más Square, los veneramos por lo que nos regalaron, y ver Parasite Eve significaba dar palmadas de alegría con todo lo que se pudiera además de con las manos.

 

Pero maldita desdicha, había que tocar de pies en el suelo pocos segundos después al leer que difícilmente saldría de las fronteras de Japón. Rabia, injusticia, pataleta de niño pequeño en mis adentros que me pusieron de morros y me hincharon la vena de la frente (¿Qué esperabais…? Todavía era un crío…). Después de eso, resignado a fastidiarme sin saborearlo. Han tenido que pasar la friolera de x años para quitarme la espina.

Con las penas mermadas, conseguí anestesiar mi vacío interior disfrutando con Parasite Eve II (el cual sí llegó a todas partes) que, aunque me gustó bastante, me dejó algo… frío. Sin mal interpretar, fue un juego muy bueno, pero su concepto RPG del que tanto presumía su anterior, quedaba en un plano secundario, reluciendo con algo de vulgaridad descarada una jugabilidad a lo Resident Evil. Nada que objetar por ello, pero no me demostraba qué tenía de especial la saga de PE como para darse esos aires de grandeza. Aun así, demostraba un muy buen hacer, creaba intrigas y jugaba muy bien con el jugador dando nombres que rápidamente intuíamos eran de gran relevancia en la primera entrega, creando así una conexión que le otorgaba personalidad y nos atraía a conocer la primera parte de la saga.

 

No quería engañarme a mí mismo, aunque PE II me supuso un ni fu ni fa notable, no me quitó las ganas de saber qué era exactamente PE en esencia, y esa respuesta únicamente la tenía la primera entrega. Porque siempre queremos saber el comienzo de una saga, cual fue el que marcó diferencias, cual fue el estandarte y porqué fue merecedor de concebir secuelas con su nombre. Y como a día de hoy ya no soy un caso perdido con el inglés y no me molesta jugar a un juego con dicho idioma, tocaba cumplir lo pendiente. Sin Xbox 360 y con un nivel de inglés decente y suficientemente aceptable, significaba para mí que los astros se alinearon para dar el turno a Aya Brea y las Mitocondrias.

 

 

La verdad es que ahora puedo entender el revuelo que causó PE, el problema, es que no sabría ponerle palabras para describir qué es eso tan especial que posee. Si me preguntarais sólo podría deciros “juégalo, de verdad, juégalo”. Es misticismo natural, es de los pocos que tiene espíritu y calor propio y que se desarrollan una vez en la vida, irrepetibles por muchas secuelas que quieran hacerse por tirón comercial. Podría ir despedazando uno a uno sus apartados: el sonoro, el gráfico, el jugable…, hacerlo superficial, fríamente y sin cariño para encontrar sus fallos (que los hay), hacer la media y darle una puntuación que no conduce a nada ni le haga justicia. Lo qué es PE no entiende de números ni por cualquier supuesto profesional en la materia, y nunca acabaría de llegar al fondo de la cuestión donde se haya el “qué hace tan especial a PE”. Lo único que se puede hacer es jugarlo y vivirlo, y que cada uno intente ponerle palabras, porque es como un ente a parte que no tiende a razones.

 

Ya sé que es una descripción algo poética y quizá romántica para un servidor a quien le ha gustado de forma especial este juego. Es un vago análisis demasiado abstracto, cosa que lo hace inútil. Como todo juego, tendrá sus opositores que os contarán encantados qué milongas tiene esta joya. Los que conocen este juego y les ha gustado más o menos como a mí, sabrán a lo que me refiero. Lo que puedo decir seguro, es que es maestría en estado puro, pero (siempre hay un pero) Squaresoft solamente jugó un papel importante en este título, la otra parte corresponde y es mérito del “Best seller”, la novela homónima Parasite Eve, es decir, la novela con el mismo nombre en la que se basó el juego.

 

Con el argumento ya escrito, uno de los mejores que se precien en un videojuego, Squaresoft sólo puso la guinda al pastel convirtiendo la narración literaria en interacción. Pero no por ello hay que quitarles méritos, su recreación es excepcional, elaborando momentos majestuosos, tensos e incómodos, intrigas desde el primer momento y llevando el misterio hasta el final. Pusieron el dinamismo y el ritmo al juego, infectando a PE con esa magia que tenían entonces aquellos maravillosos desarrolladores y que actualmente doy por perdida.

 

 

Sin embargo, con una Squaresoft embriagada por el éxito de Cloud y compañía, y quizá por la inspiración del momento, o tal vez por reciclar mecanismos simples pero sin dejar de ser solventes en FFVII, la nueva franquicia se hacía poderosa aun teniendo una fórmula base ya implementada. Todo ese colage ya existente mezclado con el toque personal que se le quiso dar a PE, daban como resultado una obra de culto sin precedentes. Incluso sorprende que hasta la fecha no se haya explotado más y sólo vayan por la tercera entrega que está todavía por salir. Pero vistos algunos títulos que quedan en entre dicho con sus secuelas, quizá es algo que llega a agradecerse esta carencia de sádica explotación comercial.

 

PE partía como un “survival horror” salpicado con el género RPG. Aunque, personalmente, no creo que sea precisamente terror, sino más bien un ‘thriller’ de misterio. Los combates hacen perder cualquier ocasión de hacerlo terrorífico, muchos de los enemigos podían aparecer perfectamente en cualquier Final Fantasy por su diseño, de esos hilarante, y si le sumamos que los combates aparecen de forma aleatoria al igual que FFVII, no nos da la oportunidad de darnos sustos puntuales. Sin embargo, Square le pone su carisma, creando una ambientación angosta e inquietante que pone cierta tensión en el cuerpo. Algunos dicen que es la unión de Resident Evil con Final Fantasy VII, aunque yo no creo que llegue a tal magnitud en ninguno de los dos casos, pero tal vez, sí pueda existir un equilibrio sutil y elegante en la que coexistan por partes iguales sin abusar del criterio que emana cada uno.

 

 

El juego gira en torno a las mitocondrias, nada de virus, zombis, extraterrestres ni fantasmas demoníacos en pueblos olvidados. Las mitocondrias, encargadas de la producción de la energía celular, donde nos ilustran una evolución de éstas para dar paso a mutaciones que crean a seres superiores, suponen un peligro por el poder que despliegan y se expanden como una epidemia. Aparecen animales que crecen y triplican su tamaño natural con aspecto fiero y monstruoso, seres más fuertes y rápidos, y algunos adquieren poderes. Todas sus funciones motoras se potencian, evolucionando partes del cuerpo que quedan dotadas de medios defensivos y ofensivos, creando así una evolución horrenda pero perfecta de cada criatura, letal y sin flaquezas. Ese paso evolutivo supone una sorpresa para la humanidad, algo que aparece repentinamente y de la nada, un peligro invisible por la que se ve desbordada. Pero los secretos que se ocultan detrás de todo eso, nos corresponde a nosotros descubrirlo, seguir el misterio de Eve con la enigmática Aya.

 

Siempre avanzamos como todo RPG venido de oriente. Que no os engañe su estética, no es como los demás “survival horror” donde nos perdemos buscando llaves y abriendo puertas. Vamos siempre hacia adelante destapando el argumento, cruzando distintos escenarios que parecen quedar divididos por etapas, viendo qué tipo de sorpresas nos esperan mientras vamos siendo interrumpidos por los constantes combates, es la mecánica típica de Square intentando sorprendernos por el camino. La verdad es que el juego me recuerda a FFVII en muchos aspectos, ya sea por el control, por los combates, y por como se desenvuelve el ritmo de la aventura. El apartado gráfico también es uno de ellos, con entrañables escenarios renderizados y un diseño poligonal de personajes prácticamente calcado pero con algo más de sobriedad, haciéndolos más estilizados a la vista.

 

 

La banda sonora pasará desapercibida para la mayoría, no se ha mimado tanto como la otra afamada franquicia de Square, pero el tema principal que acompaña al título es, sencillamente, épico. Muchos juegos tienen siempre un tema que si lo escuchamos lo atribuimos rápidamente al juego que corresponde, y PE no es una excepción en ese caso melodía abanderada.

 

Siempre hemos estado pendientes de qué historia tienen que contar Square, como quieren intentar impactarnos con lo que nos narraran, pero con un guión ya escrito con el que no tuvieron que trabajar, ¿qué nos quedaba de ellos en lo que fijarnos? El combate, y el apartado de combates merece mención aparte, quizá el factor más destacable en el que puede gustar o no el juego. Visto bajo el concepto de RPG y con el sello de Squaresoft detrás, es una de las decepciones por parte de los contrarios dada la simpleza de la que hace gala. El combate es una mecánica fácil y simplista, pero no por ello carece de dinamismo y diversión. Son combates ágiles y rápidos que no presentan quebraderos de cabeza para hacerse con su funcionamiento. Hay que pensar que el juego está ideado para llevar a un personaje, no a un grupo con el que gestionar estrategias y armamento, al menos no con tanta profundidad. Cuando entramos en combate, podemos seguir moviendo a Aya para intentar esquivar los ataques enemigos, mientras, nuestra barra de acción se irá llenando para llevar a cabo cualquiera de nuestras acciones, desde atacar a usar poderes o cambios de equipamiento. No hay turnos, sencillamente Aya y los enemigos mueven ficha cuando se llenan las correspondientes barras, sin respiros ni esperas, y la acción no se detiene salvo en el momento de atacar o abramos el menú, donde aparecerá una cúpula virtual que representará el rango de acción y distancia de nuestro ataque. Es por ello que no resulta tan fácil guardar las distancias para no ser heridos, hay que acercarse lo suficiente al enemigo para diezmarle con nuestros ataques.

 

 

Aya se equipa, además de con corazas y escudos representados por chalecos antibalas, con armas de fuego de diferente índole y potencia, algunas incluso pueden mejorarse con atributos extra. Pero un arma más potente no significa nada sin su respectiva munición. El que sea un RPG no significa que no tenga esa curiosidad, de nada sirve atacar por atacar a un blandengue con un bazooka. Hay que conocer poco a poco cada enemigo y cual es la inversión de balas que se requiere para eliminarlo y no ir despilfarrando nuestro arsenal. Cada ataque nos informa del número de balas que utilizará, y no es bueno usar tres balas en un ataque para eliminar a un enemigo que sólo requiere una para acabar con él, por ejemplo. Pero si por algún motivo nos encontramos en la cuerda floja, entran en juego las armas cuerpo a cuerpo que sirven bien en según qué ocasiones y necesidades, ya sea porque estemos secos en munición en algún momento o según qué enemigos. El ataque físico supone una alternativa a considerar en más de una ocasión. Cada combate finalizado y ganado supondrán puntos de experiencia que subirán el nivel de Aya mejorando sus atributos y que ayudarán a sobrevivir a lo que nos espera.

 

En líneas generales, parece fácil hacerse con el juego, sobretodo si estáis adiestrados y curtidos con cualquier Final Fantasy de la época, pues como ya he dicho, la mayoría de sus mecanismos, aunque algo distintos, se asemejan bastante y no presentan secretos. Pero habrá enemigos que nos harán sudar de mala manera como ya nos tienen acostumbrados los chicos de Squaresoft. Y aún puede ser peor, el auténtico final del juego se oculta en la Torre Chrysler de NY, un escenario extra que se esconde en un nivel desbloqueable llamado EX Mode, que como ya debéis imaginar, es nivel de dificultad extremo, no apto para los que se frustran con facilidad.

 

 

Lo único que puedo deciros, además de que me parece incomprensible que este juego no llegara a nuestras tierras por su calidad y éxito asegurado, es que PE debería jugarse al menos una vez en la vida y empaparse bien de esa genialidad de la Squaresoft de antaño, porque es una obra magnífica. Divertido, interesante, imaginativo…, en los apartados que nos interesan más de un juego, sus virtudes y puntos fuertes están explotadísimos, cualquier apartado negativo se hace efímero al lado de todas las bondades que posee este juego. Es por ello que ponerle notas y calificaciones se hace insustancial, porque ningún fallo es lo suficientemente consistente como para nublar o empañar su imagen.

By Sone

6 pensamientos en “[Review] Parasite Eve

    • La verdad es que tengo otra curiosidad preparada sobre el tema de Square. Seguramente lo incluya en una próxima entrada como introducción, la diferencia de antes y ahora. Obviamente, no sé si será cierto, pero es una teoría que no es para nada descabellada y que ahora puedo entender las quejas de mucha gente.

      Veo difícil que se rediman, la gente que hay ahora sólo tienen talento para programar y dotar de buenos gráficos, pero han demostrado que de creatividad andan insulsos. Tetsuya Nomura sólo tiene talento para ilustrar, dibujar y crear personajes y escenarios, y es bueno, muy bueno para eso. Pero sobra cuando se involucra en desarrollo y en intentar contar una historia, y por desgracia ahora es un peso pesado de la compañía.

      Gracias a poseer un título de tal calibre como FF, se están manteniendo. Si no fuera por eso, sus últimos trabajos pasarían como juegos interesantes y nada más, aunque después de lo visto en FFXIII creo que ya no hace falta decirlo y la gente se va dando cuenta de eso.

      Gracias por comentar, un saludo

  1. ¡Realmente dan ganas de jugarlo! En momentos como este lamento no tener una PSX… podría tirar de emuladores pero no me gusta jugar en ordenador, manías mías.
    La verdad es que tengo una seria predilección por los juegos con este tipo de gráficos y el misticismo que desprenden y espero, tarde o temprano, poder jugarlo. Parece sobresaliente en todos los aspectos.

    • No te creas, te entiendo muy bien. No son las mismas sensaciones cuando no es un original, supongo que también tengo las mismas manías en ese aspecto. Pero en este caso, era el escenario que se me presentaba.

      No tenía con que jugar y ya lo necesitaba😄. Y además, con este juego, no encontraba otra manera para poder hacerlo. Espero que puedas jugarlo, de verdad que es un juego que cala hondo

      Saludos

  2. Excelentisima review!!! de verdad yo creo que capturaste todo lo que se necesita decir de PE que absolutamente amo este juego y es algo triste que el 3ro The 3rth Birthday desceche todo lo que hizo del original excelente para que se convierta en un shooter del monton😦

  3. Tetsuya Nomura sólo crea personajes emos, y con traumas infantiles (y con una simplicidad angustiosa). Por eso, este juego, lo disfruté a rabiar, el segundo no tanto y esta tercera parte la espero ansiosa (aunque ya me imagino lo que me espera ¬¬). Tanto es mi devoción por esta saga, que tengo hasta un libro de ilus/diseños.
    De argumentos sólidos hay en varios juegos de distintas consolas que a mí particularmente me encantan: Galerians (vaya, críos con traumas infantiles … XDDD, pero con un argumento muy retorcido), Condemned 2 (el primero me lo tengo que pasar, que me han dicho que es mucho mejor en historía, porque esta segunda parte falla el final que tiene, pero la ambientación … opresiva total), Dead Space, me espera el Deadly Premonition (a ver cuándo logro sacar toda la chicha al último de Transformers), los Fatal Frame o mejor conocidos como Project Zero (el primero me gustó mucho), etc …
    Si alguna vez, tienes que hacer reportajes de juegos con algún susto que otro y demás, dame un toque😛.
    Saludos e intersante blog.

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